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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Q&A: How the Franco dictatorship destroyed Spanish science - Tania Rabesandratana - Science - 24 August 2015 3:00

"Francisco Franco ruled over Spain from 1939 until his death in 1975. His nationalist, authoritarian regime had a brutal grip on the country's political and cultural life—but also on science, according to Education, science and ideology in Spain (1890–1950), a recent book published in Spanish. In it, Manuel Castillo Martos and Juan Luis Rubio Mayoral show that Francoism smothered research and relied on Opus Dei, a conservative Catholic institution, to police academic life.

ScienceInsider talked to Castillo Martos; this exchange has been edited for brevity and clarity.

Q: You studied chemistry during Franco's dictatorship in the 1960s. What did you yourself experience at university at the time?

A: I remember taking a biology class by Pedro Castro Barea, who imbued his teaching with liberal, humanist principles. I could see the difference with other, more conservative lecturers. Before I had him as a lecturer, Castro Barea was ousted from the university for 5 years, then accepted back in but demoted as part of Franco's depuración, or “purging.”

Q: What did "purging" mean?

A: In the book, we explain that “purging committees” were created in each Spanish university to identify academics that the government wanted to remove based on their political or religious ideas. Some were removed from their university chair, others could not return to the university at all, some were jailed. Some could not leave the country, but many academics left—including over a hundred who went into exile in Mexico.

Q: What other means did Franco's regime use to control academic inquiry?

A: We found unpublished data about prohibitions in Spanish universities banning Darwin's books. The Franco regime defended the literalism of the Bible, which was considered an infallible account, inspired by the word of God. Scientific ideas that contradicted it, such as Darwinist evolution, were considered unacceptable. For example, in the last years of Francoism, religious censors prohibited science broadcaster Félix Rodríguez de la Fuente from using the phrase “the sea, the cradle of life” on public television.

Q: You write that in 1937, Franco dissolved the Board for the Advancement of Studies and Scientific Research (JAE), set up in 1909 to promote Spanish science and exchanges with foreign researchers.

A: The modernization of science under the JAE was stopped by the Spanish Civil War [between Republicans and Franco's nationalists]. Franco was determined to bury the spirit of renewal that [the] JAE represented. The regime kept the infrastructure but destroyed everything else, including grants to send Spanish scientists abroad or invite foreign scientists to Spain.

Q: Then in 1939, Franco created what today is the largest public science body in Spain, the Spanish National Research Council (CSIC). How did it differ from the JAE?

A: Under Franco, the CSIC was in the hands of the Opus Dei. That's the reality. The spirit of the JAE years was gone completely. But those who were responsible for repression against researchers were the political authorities, not the CSIC as an institution.

Q: How did Spanish science recover after Franco's dictatorship ended?

A: After 1975, we saw a return to the JAE's spirit, helping professors to spend time abroad. I myself spent time in Germany after my doctorate. I think the CSIC has gotten completely over its early history and reached a high scientific level. It carries out international research projects and has opened up to all continents. But in the past few years, it's suffered severe budget cuts, so we're seeing a decline again. There's a latent neo-Francoism under the current [conservative] government.

Q: Are dictatorships in general bad for science?

A: We see similarities between what happened in Spain and other dictatorships in Portugal, Greece, or Germany. Science, and knowledge in general, have to develop and progress free from any ideological bonds, be they religious or political. That's what no dictatorial regime can tolerate or admit."

By Tania Rabesandratana 24 August 2015 3:00 pm 0 Comments

Science     |  DOI: 10.1126 / science.aad1662

miércoles, 7 de abril de 2010

Historia Natural. Ciencias en la Hispalense

El Gabinete de Historial Natural

El Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Sevilla fue creado por Antonio Machado hacia 1850, poco después de haber tomado posesión de la Cátedra de Mineralogía y Zoología (curso 1846-47), probablemente como una necesidad derivada de las enseñanzas de esas materias.

Antonio Machado y Núñez

El Museo se inicia con dos cajones de minerales procedentes de la Escuela de Medicina de Cádiz, pero pronto lo enriqueció con donaciones personales y con adquisiciones que realizaba en París, adonde acudía en vacaciones para mantenerse al día de los progresos científicos y para reunirse con exiliados que preparaban la revolución de 1868, la “Gloriosa”. Junto con minerales, colecciona aves disecadas procedentes de las marismas del Guadalquivir de Cádiz y Huelva. Con Machado colabora Romualdo González Fragoso, médico sevillano, que le reorganiza el herbario, que se incluye en el Museo. Como nota curiosa indicar que este Museo se crea un año antes que el Museo de Ciencias de Londres.

Gabinete de Historia Natural

El Gabinete de Historia Natural fue en la Sevilla de finales del siglo XIX un foco de actividad científica, visitado tanto por españoles como extranjeros. Allí se formaron geólogos y botánicos, y al mismo tiempo se desplegó una gran actividad para la creación de parques y jardines botánicos.

Calderón

Desde entonces la historia del Museo ha estado unida a la de la Cátedra de la que dependía. Cuando Machado dejó vacante la Cátedra al trasladarse a la Universidad Central, la ocupó por oposición en 1884 Salvador Calderón y Arana, geólogo que también trabajó en Botánica y Zoología. Calderón completó las colecciones con nuevos hallazgos de la provincia de Sevilla e inició la formación de una colección regional de rocas, fósiles y minerales con indicaciones precisas de las procedencias y yacimientos. En esta labor contó con la colaboración de Macpherson. Además creó un laboratorio de ensayos mineralógicos y preparaciones microscópicas. Organizó una sección en Sevilla de la Real Sociedad de Historia Natural y celebraba reuniones mensuales con la presentación de comunicaciones. Así, en el Museo se crea una gran actividad científica que continuará hasta después de su ida a Madrid (1895). En esta época se llegaron a registrar 700 ejemplares, y el Museo fue un ejemplo único en España, inclusive establece intercambios con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Salvador Calderón y Arana

Entre la etapa de Calderón y la de Francisco de las Barras de Aragón, que ocupó la Cátedra vacante de Historia Natural (Mineralogía, Botánica y Zoología) en 1913, pasaron por Sevilla Serafín Sanz Agud, entomólogo, y Félix Gila Hidalgo, que apenas realizaron una ampliación de los fondos del Museo. Durante el tiempo en que Barras de Aragón ocupó la Cátedra (hasta 1919), las colecciones estaban al cargo de Pedro de Castro Barea, que era esencialmente un mineralogista. Cuando en 1922 Castro ocupa la Cátedra, el Museo vive uno de sus mejores momentos, revitalizado con piezas importantes y con una colección de secciones pulidas de las menas de Riotinto. En 1918 escribió inclusive un artículo relativo a los minerales de Andalucía del Museo.


Facultad de Ciencias

Castro es expulsado de la Cátedra durante la guerra civil y rehabilitado en 1944, ocupando entonces la Cátedra de Botánica, ya que la de Historia Natural, denominada ahora de Geología, estaba ocupada por Eduardo Alastrué del Castillo (hasta 1952). A partir de esta fecha, pasan por Sevilla José Luís Amorós (1954-55), de nuevo Alastrué (1956-1969) y Modesto Montoto (1970-71). Para todos ellos el Museo no es objeto de interés especial. Lo más importante y penoso es el traslado del Museo con la Facultad de Ciencias desde la Calle Laraña a la Antigua Fábrica de Tabacos. Con el traslado se pierden muchas de las mejores piezas del Museo (según se desprende al cotejar los inventarios que se conservan). En especial las pérdidas afectan a las colecciones biológicas y a muchos minerales de gran valor. Estas pérdidas pudieron ser mayores si no intervienen Alastrué y M. Socorro Vicente, Profesora Adjunta entonces. Un variado grupo de animales disecados y una parte de las colecciones de malacología con un difícil trabajo de catalogación esperan aún ser puestos en valor, además de una colección de modelos anatómicos de Les fils d'Emile Deyrolle, París y algunas vitrinas.

Con la creación de la Sección de Biología en la Facultad de Ciencias, se desmantela el Museo y no se vuelve a instalar hasta 1976, durante la época de Ramón Coy Yll como Catedrático, ahora de Cristalografía y Mineralogía. Además se nombra Conservadora a Encarnación Carmona.

En el periodo 1982-1994, se reordenan las colecciones, se identifican piezas dudosas por técnicas modernas, se hace un nuevo inventario, se adquieren nuevos ejemplares (por donaciones y compras), y se publica la Guía del Museo (1993), bajo la dirección del Catedrático Emilio Galán Huertos. En 1994 se ubica el Museo en Naturaland, en el Pabellón de Aragón de la Exposición Universal de Sevilla. Este proyecto ambicioso de la Consejería de Educación y Ciencia fracasa y los fondos del Museo son nuevamente almacenados. Entre 1995 y 1998 el Museo (ahora en cajones) sufre un periplo por distintos centros, hasta que la Universidad decide recuperarlo y almacenarlo, ante la falta de espacio para su exposición. No obstante en estos años se ha editado el Inventario actualizado (2002) y se ha fotografiado y digitalizado la piezas más significativa, gracias a una ayuda de la Consejería de Medio Ambiente, para intentar hacer un Museo Virtual.


A pesar de las múltiples negociaciones con el Ayuntamiento de Sevilla, la Consejería de Medio Ambiente y la Consejería de Cultura, no se ha conseguido su reinstalación. Esto supone un fracaso de la Universidad de Sevilla y del que estas líneas escribe. Recientemente, en 2008, se ha constituido la Asociación “Antonio Machado Núñez - Amigos del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla", cuyo primer objetivo es “promover la reapertura de la exposición y acceso al público de los contenidos del Museo de Geología de la Universidad de Sevilla por su importancia como patrimonio científico e histórico.

En la actualidad el Museo consta de aproximadamente 1700 minerales, 500 rocas, 1500 fósiles y 17 meteoritos, que incluyen colecciones sistemáticas, y otras colecciones de particular interés por su belleza, historia, etc. Posee además dos inventarios del Siglo XIX, y otro del XX.


Emilio Galán Huertos
Dpto. de Cristalografía, Mineralogía y Química Agrícola, Universidad de Sevilla