La imagen que abre esta exposición debió ser recogida el Martes 23 de Junio de 1936, en las horas previas a la Noche de San Juan y muestra el regocijo y la alegría de un animado grupo de niños y niñas ocupadas en amontonar y custodiar la pila de objetos que prenderán al anochecer de ese día.
Las tareas de amontonar trastos inútiles o muebles desvencijados por el tiempo como preparación de las hogueras para iluminar la noche de San Juan ha sido siempre motivo de juego, sorpresas, descubrimiento y disfrute para la infancia. La que hemos seleccionado forma parte de las imágenes captadas por Agustí Centelles para ilustrar el quehacer de aquellos niños en los primeros compases del verano 1936 en Barcelona.
Hemos recogido algunas fotografías semejantes para datar y recuperar el contexto vital de la infancia en las fechas previas al estallido de la guerra civil española.
Hemos recogido algunas fotografías semejantes para datar y recuperar el contexto vital de la infancia en las fechas previas al estallido de la guerra civil española.

En el periódico La Vanguardia del Miércoles 24 de junio de 1936, se publicó una crónica de esa jornada:
Barcelona.
LA VERBENA DE SAN JUAN
Continuó la animación hasta la madrugada.
Durante toda la noche continuó la enorme animación y el bullicio por las calles de nuestra ciudad. Sus arterias principales, calle de Cortes, Ramblas, calle de Pelayo, plaza de Cataluña y Rondas, fueron un verdadero hormiguero humano desde las primeras horas del anochecer hasta muy avanzada la madrugada. En las barriadas extremas también la animación fue extraordinaria, con sus típicas hogueras y la explosión de petardos y cohetes, diversión preferida de la gente menuda. Una compacta muchedumbre invadió el Parque de Montjuich, donde se celebraba la verbena de la Prensa, que continuó hasta bien entrado el día.
En Barcelona, la verbena de San Juan es una celebración popular en la que los vecinos, familiares y amigos se reúnen para cenar, interpretar música y encender hogueras. El 23 de junio por la tarde la denominada Llama del Canigó llega a la plaza de Sant Jaume, donde es recibida por las autoridades municipales, el Águila de la Ciudad y los Gigantes de la Ciudad , mientras suena la canción «Montañas del Canigó». A continuación, los representantes de cada barrio cogen el fuego que enciende las hogueras de toda la ciudad.El concurso de puestos de venta de flores en la Rambla estuvo concurridísimo, y el público admiró complacido el magnífico espectáculo. Los -establecimientos de pastelería y puestos- de venta de las típicas «cocas», permanecieron abiertos hasta primeras horas de la madrugada, dándose la particularidad curiosa de que, a pesar de subsistir el conflicto del ramo mercantil, dichos establecimientos efectuaron sus ventas normalmente, sin ninguna vigilancia. Todos los lugares de esparcimiento, y especialmente los espectáculos al aire libre, se vieron llenos a rebosar. Lo propio ocurrió en todos los casinos, y clubs que celebraron verbenas. En el muelle y en la Barcelonesa, la concurrencia fue también enorme, especialmente en los balnearios y establecimientos de la playa. A la hora de cerrar esta edición no se tiene noticia en ningún centro oficial de que haya- ocurrida el más ligero Incidente. El pueblo barcelonés dio anoche una vez más prueba de su alto espíritu de civismo y de su amor a las tradiciones populares