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miércoles, 6 de octubre de 2021

Castells da la vuelta a su propuesta sobre el gobierno de las universidades en busca de consenso para la nueva ley - Elisa Silió - El País - 05.10.2021

El anteproyecto anula ahora la opción de que un comité elija al rector, que los decanos se seleccionen entre tres candidatos y la limitación de los claustros a 100 componentes

Madrid - 05 OCT 2021 - 13:24 CEST

Elisa Silió

El ministro Manuel Castells se comprometió hace una semana con la comunidad universitaria (rectores, estudiantes y sindicatos) a hacer cambios en su proyecto de ley de universidades, vista la falta de consenso en torno al gobierno de los campus públicos (conocido técnicamente como gobernanza). Estos son los cambios recogidos en el nuevo documento, al que ha accedido EL PAÍS, que los negociadores debatirán con el Ministerio de Universidades hasta noviembre, fecha en la que la LOSU (Ley Orgánica del Sistema Universitario) empezará a debatirse en el Congreso de los Diputados. Este giro beneficia sobre todo a los estudiantes y los sindicatos (representantes de los profesores).

Elecciones a rector

Una de las grandes novedades del anteproyecto era que abría la opción de que el rector fuese elegido ―si así lo contemplaba la universidad tras modificar sus estatutos― por un comité designado por el claustro de la universidad. En él, explicó el ministro Castells, debería haber una mayoría de “profesores e investigadores” de la institución, pero también debería contar con un 30% de personas ajenas a la universidad. Pero el ministro da marcha atrás en la nueva propuesta y “elimina cualquier otra opción de elección del rector” que no sea “el sufragio ponderado de toda la comunidad universitaria”. Los sindicatos consideraban que la idea del comité para seleccionar al rector iba en contra de la democracia interna.

La nueva propuesta no cierra la puerta a que profesores titulares con suficientes méritos acreditados puedan presentarse al cargo de rector, un punto que disgusta a la conferencia de rectores (CRUE). Pero sí que afirma que estos serán siempre “funcionarios doctores”, lo que excluye a los titulares o catedráticos con contrato laboral. En muchas universidades anglosajonas el rector es una personalidad externa al campus con una trayectoria reconocida. Por ejemplo, la ex secretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton acaba de ser nombrada rectora de la Queen’s University de Irlanda del Norte.

Se elimina, en cambio, la doble ponderación en la elección del rector en función del grado de participación. En el anteproyecto se permitía que, si un colectivo apenas participa en los comicios ―una clarísima alusión a los estudiantes, que se involucran muy poco en las convocatorias―, se tuviese en cuenta en el resultado final y sus votos valieran menos. Ahora, en ocasiones, unos pocos votos de los alumnos deciden el rumbo de una universidad. La coordinadora de estudiantes Creup había visto en este punto del anteproyecto “un ataque frontal contra el estudiantado, que es el colectivo más numeroso de la universidad y el más difícil de alcanzar en las campañas”. Los alumnos son partidarios de un hombre, un voto ―el sufragio sin ponderación―, pero el ministerio no ha contemplado esa opción.

Los mandatos del rector serán de seis años, pero en el nuevo texto se especifica que estos serán “improrrogables y no renovables”, como pedía la CRUE. Es decir, el rector no podrá volver a presentarse al cabo de un tiempo.

Elección de decanos

Los decanos y directores de escuela “serán elegidos mediante elección directa por sufragio universal ponderado”, se afirma en la nueva propuesta, manteniendo la situación actual. La idea inicial del anteproyecto era que el rector seleccionase el que considerase mejor de una terna de tres candidatos preseleccionados por el centro. De esta forma, se aumentaba el poder de los rectores, que se enfrentan a veces a una revolución interna de sus propios decanos contrarios a sus políticas. Ocurrió, por ejemplo, en la Complutense de Madrid cuando los decanos boicotearon la decisión del entonces rector Carlos Andradas de fusionar distintos centros. La CRUE había propuesto en sus enmiendas que los rectores seleccionasen a los decanos entre unos candidatos elegidos en unas elecciones abiertas a toda la comunidad.

En la nueva propuesta, el defensor universitario será votado en unas elecciones de sufragio ponderado, no será elegido según el sistema que designen los estatutos de cada entidad; los vicerrectores tendrán que ser doctores con vinculación permanente ―ahora no es así―, mientras que para ser secretario general no habrá que haber leído la tesis.

Claustro

El anteproyecto reducía el número máximo de miembros del claustro (el órgano de representación de los profesores) de 300 a 100, ya que resulta poco práctica su gestión. Ahora, el nuevo documento deja que “cada universidad decida su número”, aunque hay consenso en la necesidad de menguar la cifra. Los rectores pidieron este cambio por las diferentes tipologías de campus: no es lo mismo la Universidad de Barcelona, con 63.000 alumnos, que la Politécnica de Cartagena, con 4.500.

Al menos el 25% de los integrantes serán estudiantes, el 51% plantilla investigadora permanente (catedráticos y titulares) y el resto “será el claustro el que decida su peso”. Los representantes de los decanatos y directores de escuelas se eliminan. En el anteproyecto anterior, se decía que los estatutos de cada universidad decidirían el número de miembros de cada colectivo, lo que podría arrinconar a los estudiantes, para quienes el texto reclamaba únicamente “un porcentaje representativo del total”.

Creup ha reclamado en las alegaciones a la LOSU: “Un mínimo de representación del 30% del estudiantado en todos los órganos de gobierno, sin excepciones, con tal de representar que somos, citando al ministro, la razón de ser de la universidad”. En el caso del claustro, con el 25%, se han quedado cerca.

Consejo de Gobierno

Cada universidad decidirá qué tamaño tendrán estos consejos, que son el máximo órgano de gobierno de la universidad y que representan a toda la comunidad universitaria. En las universidades del resto de Europa son mucho más pequeños. El anteproyecto cifraba en 50 los miembros en representación de todos los estamentos de la comunidad universitaria y la CRUE propuso bajarlo a 30 para que sea un órgano más ágil en la toma de decisiones. El ministerio desoye en este caso a los rectores, que sugerían en sus alegaciones elegir ellos a un tercio del consejo de gobierno.

“La participación estudiantil y de los trabajadores de administración y servicios será de un mínimo del 10% cada una”, se propone en el nuevo texto. En el anterior solo se cifraba un mínimo de un 10% de los asientos para los consejos sociales, que son el puente entre la universidad, la empresa y la sociedad.

Consejos sociales

El 50% de los miembros serán “elegidos por las asambleas legislativas de las comunidades autónomas a propuesta de las universidades”. En la actualidad, los gobiernos autonómicos utilizan esos cargos para premiar a políticos de retirada que de esta manera mantienen cierto poder y cobran por asistir a unas seis reuniones al año. Los consejos sociales llevan años pidiendo la participación de personas externas en la gestión de los campus y más autonomía en su labor de los rectores, que tienen que responder ante muchos órganos.

El próximo 13 de octubre, Castells se verá con los sindicatos para dialogar sobre el apartado de la LOSU dedicado al personal docente e investigador, otro de los puntos calientes de la propuesta

domingo, 6 de abril de 2014

La cultura enclaustrada - Rafael Argullol

A finales de la Edad Media el caudal más fecundo de la cultura europea pasó de los monasterios a las universidades. Con este trasvase lo que había permanecido depositado en los recintos monásticos bajo la tutela de los monjes, preservado casi en secreto, se abrió al debate urbano que proponían los espacios universitarios. La cultura europea entró en una nueva dinámica que implicó el fin de dogmas y tabúes, pero que sobre todo supuso la superación del temor en la búsqueda del conocimiento. Los escritores y los filósofos aspiraron a romper el hermetismo de la época anterior, con la aspiración de someter sus concepciones a públicos cada vez más amplios. El uso, junto al latín, de las lenguas populares contribuyó a la consolidación de esta tendencia, como lo demuestra el caso de Dante que, si bien escribió muchas de sus obras en lengua latina, reservó para su joya literaria, la Divina Comedia, el uso del toscano. La culminación de todo ese proceso fue el Renacimiento. La invención de la imprenta y la consolidación de las universidades en las grandes ciudades forjaron un primer gran escenario de convergencia entre la cultura y la sociedad. Aumentó extraordinariamente el número de lectores al tiempo que las obras literarias influían en públicos cada vez más amplios. Shakespeare, Montaigne, Bruno o Cervantes simbolizan bien esta confluencia.

jueves, 23 de enero de 2014

Álvarez Junco, el "historiador heterodoxo" se despide de ustedes

"Medio siglo después de que se apoyara en una pizarra para explicar en clase, el profesor José Álvarez Junco (Viella, 1942) se despidió ayer, junto a un encerado, de su puesto de catedrático de Historia del Pensamiento y los Movimientos Sociales de la Universidad Complutense.

Iba vestido como siempre, camisa de cuadros, sin corbata; se sentó sobre una mesa y les habló a los estudiantes del Estado en la política contemporánea. Qué curioso, dijo: “Empecé hace medio siglo hablando de las virtudes del anarquismo y termino destacando las ventajas del Estado”.

De chiquillo, Manuel Tuñón de Lara le dedicó así un libro: “A Pepe Álvarez Junco, el más heterodoxo de nuestros historiadores, y por tanto el mejor”.

Comenzó su carrera rebuscando (bajo la dirección de uno de sus maestros, Luis Díez del Corral, el otro fue José Antonio Maravall) en la historia del anarquismo español; de los movimientos sociales, de Lerroux, de los nacionalismos... Su libro Máter dolorosa, sobre la idea de España en el siglo XIX, es un clásico en la interpretación de las raíces de lo que ahora vivimos.

Sus discípulos le acaban de dedicar un volumen (Pueblo y nación, Taurus) y algunos de ellos le acompañaban ayer (como siempre) en el almuerzo. Luego dio clase, y horas más tarde dejó el sitio al que dedicó gran parte de su vida. Ahora seguirá siendo emérito, pero no tendrá obligación alguna con la Complutense. Era el fin de su vida como catedrático; enseñará en otros sitios, “la energía no me falla”.

Las primeras palabras que escribió en la pizarra en esta última clase fueron Legalidad y Estado.

No, no siente melancolía o nostalgia. “Antes de morir mi padre me dijo algo: ‘La naturaleza es muy sabia, antes de matarte te quita las ganas de vivir’. Y yo me he ido sintiendo despegado, ya no soy del todo de aquí”.

España ha vivido 50 años buenos, pero la Universidad no ha estado a la altura”
Su generación, dice, no ha conseguido hacer la Universidad soñada. “El país ha vivido medio siglo bueno, pero la Universidad no ha estado a la altura. Es un fracaso de nuestra generación”. ¿Y qué ha pasado? “Quizá ha adoptado el viejo clientelismo como forma de ser. En universidades extranjeras forman a los alumnos para que vuelen, no para que los contrate el mismo centro. Eso reproduce los clanes y eso ha lastrado la Universidad”.

El país, sin embargo, va mejor. “Éramos pobres y no lo somos. Nuestros padres no sabían qué iban a comer al día siguiente; las clases medias urbanas padecían hambre. Nosotros vivimos sometidos a una tiranía, y hoy hay democracia. Éramos un Estado paria, aislado, y ahora estamos en la Unión Europea, en la OTAN, a veces el G20... Fuimos un Estado centralizado y ahora no lo somos. Estábamos culturalmente aislados, y ahora estamos relativamente insertos en el mundo... Y vivimos una Guerra Civil, y ahora habitamos en un Estado estabilizado”.

El historiador practica su teoría: “Una clase no consiste en dar un discurso bien construido; lo que ha de hacer un profesor es poner a pensar a sus alumnos, que la mente del estudiante funcione, no que tú quedes bien”. ¿Y cómo será esta clase de hoy? “Fácil y difícil, un resumen de lo que les he contado sobre la importancia del Estado”. Él iba con sus propios apuntes, y luego los fue desgranando ante un alumnado que parecía, delante de él, el tribunal que lo examinaba.

El Estado sirve, dijo, para imponer un sistema de normas que den estabilidad a las relaciones políticas y comerciales; “eso no lo hace un Estado bandolero”. Gracias a las normas, “el Estado permite vivir en libertad y desarrollar una actividad benéfica para todos”.

Lo que ha de hacer un profesor es poner a pensar a sus alumnos"
¿Y si tuviera que calificar del uno al cinco al Estado español? “Le pondría un cuatro, porque no tenemos un sistema judicial que funcione, y porque tenemos ciertos niveles de corrupción”. Un asunto que le ocupa al historiador es Cataluña, en una de cuyas provincias nació. “Yo creo que, a este respecto, el verdadero proyecto interesante es superar el Estado nación y reforzar las estructuras políticas supraestatales, como la Unión Europea”.

La Universidad, ya se sabe, no le despierta optimismo. ¿Y este país? “Me preocupa que rasgos de la cultura política del pasado, el clientelismo, la dificultad para el argumento y para el diálogo, la falta de educación cívica, sigan ahí, interrumpiendo el futuro. No hemos aprendido a oír”.

Los estudiantes a los que dio su última clase le escuchaban como él dice que oyó a sus maestros."

Juan Cruz
EL PAÍS / 23.1.2014

jueves, 28 de noviembre de 2013

Autonomía y libertad de cátedera. Dos siglos de historia universitaria - M. Peset

"Si evocamos las universidades de la edad moderna, hasta los siglos contemporáneos, encontramos en ellas una organización y unos saberes muy lejanos a nuestros días. Administraban rentas propias y sus poderes ¾sus rectores y claustros¾ gozaban de cierta autonomía o posibilidad de decisión. Salamanca estuvo presidida hasta el XVIII por un rector escolar, que se elegía cada año por el claustro de consiliarios, también estudiantes. Los claustros plenos de maestros y doctores acordaban estatutos o normas académicas; incluso cuando un visitador o inspector del rey reformaba, los nuevos estatutos eran sometidos a la corporación de doctores y escolares. El visitador consultaba y designaba una comisión de doctores, establecían unas normas, que aprobaba o rechazaba el claustro, y después el consejo de Castilla aceptaba, o a veces introducía modificaciones ¾sobre todo a partir del siglo XVII[1]. Por tanto, nombraban sus rectores y tenían autonomía o capacidad de establecer o aprobar estatutos, con aprobación del monarca. 



En otras universidades poseían menor fuerza los escolares, los profesores y doctores; aunque se reuniesen en claustros no gozaban apenas de poder ¾sólo en sus lecciones y en los exámenes de grado. Las universidades de las órdenes regulares, las dominicas de Avila y Almagro estaban sujetas al prior y al convento, la jesuita de Gandía al rector jesuita, al provincial y al prepósito general… Alguna como la dominica de Orihuela, logró una estructura más compleja, el poder de los frailes se contrapesaba un tanto por los doctores o por la intervención del ayuntamiento. También las que se establecieron en el seno de un colegio Sigüenza la primera, Alcalá de Henares la más famosa y mayor¾ vivían subordinadas a los colegiales. Estos nuevos modelos de estudios generales, surgidos desde inicios del XVI, no gozaron de autonomía corporativa, pero la orden dominicana o la jesuita, el colegio de San Antonio de Portacoeli en Sigüenza o el de Santa Catalina de Toledo o el mayor de San Ildefonso de Alcalá financiaban y dirigían sus universidades. Es decir otra institución ¾una orden o un colegio¾ lograba el poder, en mayor o menor medida, sobre estudiantes y doctores. En la corona de Aragón ¾desde la edad media¾ los municipios colaboraron en la creación y sostén de los estudios generales, que quedaron bajo su patronato: en menor medida la medieval Lleida que, con su rector, se configura como corporación de escolares juristas foráneos, compuesta por naciones, mientras las surgidas en el renacimiento, Barcelona, Valencia o Gerona, estaban subordinadas al consell municipal, que nombra sus rectores y catedráticos,... Por tanto, la autonomía de los estudios generales ¾la posibilidad de darse normas y administrar su patrimonio o rentas era diferente en unas y otras. Salamanca o Valladolid formaban corporaciones dominadas por los catedráticos y doctores ¾por los estudiantes¾, mientras otras vivieron bajo el poder de un colegio, una orden religiosa o un municipio… Sin embargo, estas diversas instituciones hacían y deshacían con autonomía, bajo la vigilancia de los monarcas y sus consejos, o las bulas de los pontífices. Éstos intervinieron menos en la edad moderna, dejaron los estudios bajo el patronato o poder de las nuevas monarquías[2]. 

La fachada, en la calle Libreros, es uno de los más grandiosos y mejor conservados monumentos del estilo plateresco. Se debe a una merced de los Reyes Católicos, aunque se construyó después de su muerte, en 1534. Su recuerdo ha quedado perpetuado en un medallón que se encuentra en le primer cuerpo, en el que están sus bustos tallados. En la parte inferior se puede leer "Fernandino - Elisabeta", y en la parte alta, en griego, "Los Reyes a la Academia, y ésta a los Reyes".


¿Tenían libertad de cátedra los viejos teólogos o canonistas, los médicos o los legistas? Es ésta una idea propia de épocas posteriores, pero podemos ver las limitaciones que tenían los profesores en el antiguo régimen. El ilustrado Immanuel Kant defendió la autonomía y la libertad en Der Streit der Fakultäten[3], cuando la fuerte censura de Federico Guillermo II lo acusaba de desfigurar dogmas de la sagrada escritura y del cristianismo en sus escritos de teodicea. Intentaba conciliar la libertad con el absolutismo prusiano: “…el gobierno tiene mayor interés en aquello que le procura una influencia más fuerte y duradera sobre las masas, y de esta índole son los objetos de las Facultades superiores. Por eso se reserva el derecho de sancionar él mismo las enseñanzas de las Facultades superiores…”. Pero la universidad es una corporación de maestros y profesores, ¾autónoma, según él, ya que sólo los sabios pueden juzgar a los sabios como tales¾. Los eclesiásticos, magistrados y médicos que se forman en las facultades, como se dirigen al pueblo ¾a los ignorantes¾, tienen que mantenerse en los límites que señala el gobierno. En cambio, la facultad de filosofía ha de gozar de libertad interna, como único camino para que las ciencias progresen… Reconoce pues los límites de la autonomía y la libertad que reclama.

En las viejas universidades hispanas la primera limitación estriba en que las constituciones y estatutos señalaban con exactitud las materias que debían explicarse. Las cátedras de las facultades de leyes y cánones se denominaban ¾salvo prima y vísperas, que aluden a la hora¾ conforme al libro que exponen: digesto viejo, inforciado, volumen, código o decreto... Del respectivo libro, los estatutos de Salamanca indicaban qué partes han de exponer cada dos meses, a lo largo de unos cuatro años ¾en Valencia u otras, sólo se indican los títulos, que debían enseñarse cada año¾. En teología por el nombre de la cátedra ¾de Santo Tomás o de Escoto¾ estaban obligados a seguir la doctrina de aquel autor escolástico, de su escuela, y en medicina debían atenerse a una ordenada exposición de los textos de Hipócrates o Galeno. Se vigilaba su cumplimiento, aunque a veces no llegaban a terminar su exposición o variaban un tanto. Por lo demás, las explicaciones se hacían conforme al método escolástico, argumentativo, una tradición sobre libros, que dificultó la entrada de las ciencias modernas. 
Patio de Santo Tomás de la Universidad de Alcalá, Alcalá de Henares, Comunidad de Madrid, España
En los años ilustrados de Carlos III el consejo de Castilla intervino con nuevas asignaturas y planes, y señalaba un manual para cada materia; los catedráticos debían explicarlos, aunque podrían completar con apuntes, y se les animaba a escribir manuales[4]. Se justificaba aquel cambio ilustrado y racionalista para poder alcanzar una visión general y de principios de la asignatura, y remozar la enseñanza con doctrinas más modernas y al día… Pero a la vez implicaba la defensa de posiciones regalistas o favorables al rey frente a la iglesia. La creación de censores regios en las universidades para que las tesis no contuvieran doctrinas antirregalistas poseía idéntica intención[5]. 

Pero, sobre todo, existían límites por la ortodoxia, vigilada desde la inquisición, que todavía en tiempos ilustrados persiguió al catedrático salmantino Ramón de Salas por sus ideas. No era menester que las expresase en la cátedra, bastaba la sospecha, la palabra imprudente en cualquier lugar o la tenencia de obras prohibidas...[6] Los índices inquisitoriales y la censura del libros por el poder real completaban aquel control desde el XVI, que sin duda dificultó la renovación científica y doctrinal. Incluso Felipe II prohibió a los castellanos que salieran a estudiar a otras universidades, salvo a algunas del este peninsular o a Bolonia... 

A fines del antiguo régimen Carlos IV modificó de nuevo los planes de estudios y se inmiscuyó a fondo en las universidades. El plan del marqués de Caballero de 1807 ¾en época de Godoy, en vísperas de la revolución liberal¾ suprimía numerosos centros colegiales y conventuales, y unificaba los estudios ¾nuevas cátedras, nuevos manuales¾. También uniformaba el nombramiento de los rectores: serían elegido por el saliente y ocho doctores, sorteados y jurados en el claustro pleno de doctores; sería un licenciado o doctor, mayor de edad, aunque, de acuerdo con la tradición salmantina, no podría ser catedrático, ni miembro de un colegio o de una comunidad religiosa… Aunque apenas hubo tiempo de implantar aquella norma, empezaba la invasión francesa…[7]

Discurso de investidura como Doctor Honoris Causa del Profesor Doctor D. Mariano Peset
Nombrado Doctor Honoris Causa en el acto de apertura del día 2 de octubre de 2002


domingo, 15 de abril de 2012

Once sabios - Informe sobre la Universidad - 2012

Los once 'sabios' de la comisión. Once expertos realizarán un informe de análisis y recomendaciones
Wert destaca que representan a todos los grupos generacionales. Óscar Alzaga, Rafael Puyol, Elisa Chulia y Luis Garicano, entre ellos
Efe | Madrid
Actualizado viernes 13/04/2012 15:48 horas
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La catedrática de Bioquímica y Biología Molecular Teresa Miras presidirá la comisión de once expertos independientes a los que el Gobierno ha encargado un informe de análisis y recomendaciones para la reforma de la universidad española.

El ministro de Educación, Cultura y Deportes, José Ignacio Wert, ha destacado la independencia de los once miembros designados por el Gobierno, la "excelencia" académica en sus respectivas especialidades y que representan a todos los grupos generacionales.

Los once miembros: Teresa Miras, Óscar Alzaga, José A. de Azcárraga, Salvador Barberá, José Capmany, Elisa Chulia, Luis Garicano Gabilondo, Félix Goñi, Rafael Puyol, Matías Rodríguez Inciarte y Mariola Urrea.

Teresa Miras Portugal

Es catedrática de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid y directora del departamento de Bioquímica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

Experta en neurotransmisores, es además la presidenta de la Real Academia Nacional de Farmacia; es miembro de numerosas sociedades científicas nacionales e internacionales y ha ocupado cargos de responsabilidad en varias ellas.

Óscar Alzaga Villaamil

Es catedrático y director del Departamento de Derecho Político en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED); actualmente es número uno en el escalafón del cuerpo de catedráticos de Derecho Constitucional, académico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, patrono de la Fundación José Ortega y Gasset y presidente de la Fundación Luis Vives.

Entre 1977 y 1986 fue diputado por Madrid (primero por UCD y después en coalición con AP-PDP); presidió el Partido Demócrata Popular, tuvo una activa participación en los debates de las Cortes constituyentes, hasta que en 1986 se retiró de la política.

José A. de Azcárraga

Licenciado por la Universidad Complutense, y doctor por la de Barcelona (1968). Ha realizado numerosas estancias en el extranjero especialmente en Cambridge y Oxford.

Es catedrático de Física Teórica de la Universidad de Valencia, miembro del IFIC-Instituto de Física Corpuscular (CSIC-UVEG) y autor de numerosas publicaciones de carácter divulgativo.

Salvador Barberá

Doctor en Economía por la Universidad de Northwestern y catedrático de Economía por la Universidad Autónoma de Barcelona. Cuenta con importantes distinciones en investigación, como el Premio Rey Juan Carlos de Economía, el Fellow de la Econometric Society, y Distinción de la Generalitat de Cataluña por la promoción de la investigación universitaria.

Ha desempeñado cargos de responsabilidad en varias sociedades científicas; entre 2000 y 2004 fue director de la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA) y entre 2004 y 2006 ocupó la Secretaría General de Política Científica y Tecnológica del Ministerio de Educación y Ciencia.

José Capmany

Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid; realizó la Tesis en el University College de Londres; es catedrático del Departamento de Comunicaciones y Director del Instituto de Telecomunicaciones y Aplicaciones Multimedia (iTEAM) de la UPV.

Está considerado uno de los más destacados expertos en el ámbito de las comunicaciones ópticas a nivel internacional y sus investigaciones han sido publicadas en revistas científicas como Optics Express o Nature Photonics.

Elisa Chulia Rodrigo

Es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (RFA), y doctora en Ciencias Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid.

Desde diciembre de 2007 es decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED; sus principales investigaciones se han centrado en el control de los medios de comunicación y la opinión pública en las dictaduras, el papel de la familia en la sociedad española y los desafíos políticos y sociales derivados del envejecimiento de la población.

Luis Garicano Gabilondo

Es licenciado en Económicas y Derecho por la Universidad de Valladolid; doctor en Economía por la Universidad de Chicago, y Catedrático de Economía y Estrategia, en el Departamento de Empresas y Economía, en la London School of Economics.

Ha sido codirector de un programa del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de Londres y profesor de la Universidad de Chicago.

Félix Goñi

Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra; realizó estudios postdoctorales en la Universidad de Londres (Royal Free Hospital). En 1978 se incorporó a la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), en cuya Facultad de Ciencia y Tecnología comenzó a desarrollar lo que luego sería el Grupo de Biomembranas y la Unidad de Biofísica.

Su trabajo de investigación se centra en las interacciones moleculares en las membranas celulares. Ha publicado 6 libros y 282 artículos; es coautor de 3 patentes y ha dirigido 16 tesis doctorales. Fue director de Política Científico del Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco y desde 2006 es presidente del Comité de Publicaciones de FEBS (Federation of European Biochemical Societies).

Rafael Puyol

Es catedrático de la Universidad Complutense de Madrid; fue rector de la misma desde 1995 hasta 2003, donde continúa su labor docente como profesor de Geografía Humana. Es vicepresidente de Relaciones Institucionales del IE Bussines School, vicepresidente de la Fundación Instituto de Empresa y presidente del Patronato de la IE Universidad de Segovia.

Está especializado en Demografía, ha publicado 17 libros, más de 100 artículos y es colaborador habitual de prensa y radio.

Matías Rodríguez Inciarte

Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, con Premio Extraordinario y Nacional Fin de Carrera.

Es presidente del Consejo Social de la Universidad Carlos III de Madrid; cuenta con diversas condecoraciones nacionales y extranjeras, entre la que destaca la Gran Cruz de Carlos III. En 1981 fue secretario de Estado Adjunto al Presidente del Gobierno y Ministro de la Presidencia; en 1984 se incorporó al Banco de Santander, donde ocupó la Subdirección general en 1986 y la vicepresidencia segunda en 1994, cargo que ocupa en la actualidad.

Mariola Urrea

Licenciada en Derecho y doctora por la Universidad de La Rioja, de la que además es profesora titular de Derecho Internacional Público en el Departamento de Derecho, del que ha sido secretaria (2001-2004). Desde abril de 2010, es decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Rioja y ha sido presidenta de la Conferencia de Decanos de las Facultades de Derecho de España.

Ha realizado distintas estancias investigadoras, entre otras en el Centro Jean Monet de Derecho Económico Regional e Internacional y Justicia de Nueva York y en el Instituto Universitario Europeo de Florencia (Italia).

viernes, 16 de septiembre de 2011

La universidad en el mundo que viene. 1. Profesores (por J. A. de Azcárraga)

"Se conoce ya el Borrador ministerial del Estatuto del Personal Docente e Investigador (PDI) de las universidades públicas españolas, que pretende regular la llamada carrera docente. Esta tendría tres grados horizontales (una contradictio in terminis, por cierto) de profesores titulares y de catedráticos que se alcanzarían acumulando puntos según un baremo, en una especie de carnet por puntos del docente universitario. Uno pensaba, ingenuamente, que ya había reglamentación más que de sobra. Pero lo peor es que el Borrador es un ejemplo más de una perversidad a la que los legisladores educativos nos tienen acostumbrados: un preámbulo más o menos aceptable ("el profesor ha sido, sigue siendo y debe seguir siendo un investigador, un generador de conocimiento y no un mero transmisor", declara enfáticamente), seguido de una insufrible normativa (¡46 páginas!) contraria a los elevados principios iniciales. Aunque el preámbulo también genera inquietud, pues habla de la "carrera funcionarial basada en la obtención de méritos docentes o investigadores", algo que redefiniría el actual personal docente (PD) e (no o) investigador (I). El resto confirma los presagios: la investigación sólo vale 50 puntos de un total de 200; 120 puntos acreditan como catedrático y 140 dan un cuarto grado "de excelencia". Todo baremo es malo, pero el del Borrador permite llegar a catedrático, incluso "excelente", con cero en investigación (o con cero en innovación y transferencia de conocimiento, importantes en áreas tecnológicas). ¿Es así como el Ministerio de Educación pretende mejorar nuestras universidades, que retroceden en las clasificaciones internacionales?

Por si lo dicho fuera poco, la aplicación de ese Estatuto generará una burocracia de proporciones siderales. Involucrará a todo el profesorado universitario, que entrará en trance preparando infinitos papeles para situarse donde horizontalmente proceda; a administrativos enloquecidos ante las súbitas necesidades que atender; a innumerables comisiones evaluando -horizontalmente- quizá a miles de profesores, desatendiendo otras obligaciones; a las autonomías terciando -cómo no- con reglamentación adicional, para no ser menos, y a las universidades generando la suya, que también es lo suyo; a cientos de mesas negociadoras negociando lo innegociable, etcétera. El colapso burocrático de las universidades españolas, que no preocupa a los redactores del Borrador, no es ficción. Claro está que, como "el dinero público no es de nadie", se puede comisionear ad nauseam y despilfarrar ad infinitum impunemente, pues las ingentes sumas de tiempo académicamente improductivo y de dinero perdido no aparecerán en el debe de ningún balance.

Juventud, maldito tesoro (por J.M. Sánchez Ron)

"El pasado es patrimonio del recuerdo y fuente de experiencia. El presente, el fugaz hogar en el que vivimos, que se nos escapa sin que podamos retenerlo. Y el futuro es un territorio extranjero que todos queremos visitar, y para el que nos esforzamos en prepararnos aunque no estamos seguros de cuán lejos podremos adentrarnos en él; solo sabemos que será el país en el que morarán los que vienen detrás de nosotros.

Pienso en esto mientras leo las encuestas que señalan que España tiene la tasa de paro más alta de la Unión Europea para menores de 25 años: algo más del 40%. Y enlazo esta noticia con la recientemente acordada ampliación de la edad de jubilación. ¿Cuándo llegarán a tener derecho a esas jubilaciones esos jóvenes que se adentran en la treintena sin haber podido cotizar a la Seguridad Social, o habiéndolo hecho durante muy poco tiempo? ¿De qué futuro serán ciudadanos?

Algunos, cada vez más, de un futuro en otras tierras. Estoy pensando en las ofertas de trabajo que otros países (notablemente Alemania) están haciendo a nuestros jóvenes. Y ahora es diferente a otros tiempos; ahora, exportamos personas en cuya formación España ha gastado cuantiosas sumas y puesto esperanzas: la esperanza de un futuro mejor, más próspero.

"Prosperidad" es una palabra poliédrica, engañosa. Vivimos durante unas décadas prosperando; una vieja nación que retomaba con energía su camino tras casi medio siglo retrasada. Retrasada en lo político, pero también en aquello que más contribuyó a configurar el siglo XX: la ciencia y la tecnología.

Aunque se ha hablado mucho de esta cuestión, querría añadir aquí algunos detalles relacionados con el asunto que me ocupa ahora, el de la juventud. Para ello, recordaré un episodio de la historia de un centro científico de excelencia: el Laboratorio Cavendish de Cambridge (Inglaterra). Fundado en 1871, este laboratorio tuvo como primer director a James Clerk Maxwell (1831-1879), una de las glorias de la ciencia universal. Cuando falleció, la Universidad ofreció el puesto a otro científico sobresaliente, lord Rayleigh (1842- 1919), pero en 1884 este dimitió: quería dedicarse a sus investigaciones y poseía medios económicos suficientes para hacerlo de forma privada. La Universidad anunció entonces que aceptaría candidatos para el puesto. Se presentaron cinco candidaturas: Richard Glazebrook (1854- 1935), Joseph Larmor (1857-1942), Osborne Reynolds (1842-1912), Arthur Schuster (1851-1934) y Joseph John Thomson (1856-1940). A pesar de no ser el más conocido ni el que contaba con más experiencia, el elegido fue Thomson. Tenía entonces 28 años y daría décadas de gloria a su Universidad. Bajo su dirección, el Cavendish se estableció como uno de los laboratorios líderes en la física mundial (el propio Thomson identificó allí, en 1897, al electrón como la carga eléctrica elemental, un trabajo que le reportó el Premio Nobel de Física en 1906).


Universitas

Pongo aquí la reseña de una obra encontrada en el blog La ciencia y sus demoniosComenta Manuel: 
Acabo de terminarme un libro titulado “Corrupción en la Universidad” escrito por José Penalva, que cayó en mis manos hace muy pocos días y que he devorado en los subsuelos de Madrid, gracias a que nuestro metro vuela menos de lo que publicita. Este libro explica con un ritmo trepidante la historia de un licenciado en filosofía que accede a la facultad de pedagogía con el fin de realizar una tesis doctoral y enfocar el mundo de la pedagogía con un enfoque completamente distinto al imperante en el departamento que nos ocupa. Aunque el nombre del investigador es mantenido en el anonimato (se emplea un pseudónimo), así como la localización de la facultad y los verdaderos nombres del personal docente y de gestión de la universidad son ficticios, no cuesta mucho saber que el protagonista es el propio autor y todo ocurre en la facultad de pedagogía de la Universidad de Murcia. Y es fácil de enterarse porque este caso ha llegado a los tribunales, y de ahí a la prensa tanto en España como en el extranjero
 
 En este relato, que como digo va a un ritmo vertiginoso, se profundiza en los cortijos departamentales de algunas de nuestras universidades, en el poder de algunos catedráticos, en el triunfo de la endogamia sobre la meritocracia, hasta límites insultantes y en el amiguismo mafioso con el que se maneja la oferta pública de provisión de plazas en los departamentos. Esta es una historia excepcional por el cúmulo de circunstancias que se levantan en contra de una persona, por parte de varios miembros de académicos, tanto de la facultad como del rectorado. Es una situación tan aplastante y asfixiante que resulta difícil de creer. Si no fuese porque este asunto ha acabado en las manos de un juez, por acoso continuado, y en el juzgado se acumulan toda una serie de pruebas documentales (desde cartas a grabaciones) que ha hecho que la denuncia se admita a trámite, lo relatado en este libro sería complicado de creer.

lunes, 18 de julio de 2011

Biopatología Académica: Anecado

En la red encuentro esta cabecera:

"EL BLOG DEL PROFESOR ANECADO
PATOLOGÍA: Anecado. Estado semicatatónico en que queda el profesorado universitario funcionario años ha, cuando intenta acreditarse ante la ANECA para no quedarse en cuerpo a extinguir (aunque quién sabe qué es peor) y recibe la evaluación de la agencia. Mal frecuente entre los profesores TEU de la Universidad española, la población de riesgo la componen unos 11.000 individuos, todos profundamente agradecidos al gobierno de ZP y a la singular actuación de sus ministros de educación" Enlace

Definición básica: Intento de acreditación ante la Aneca que cursa en estado de catatonia.

Catatonia: Trastorno neuropsiquiátrico que se caracteriza por una o más de las siguientes características esenciales: inmovilidad, mutismo, negativismo (negación activa o pasiva a cumplir órdenes), manerismos, estereotipias, posturas, caritas o muecas, excitación, ecolalia, ecopraxia, rigidez muscular, y estupor; en ocasiones acompañados por brotes súbitos y violentos de pánico o alucinaciones. Esta condición puede asociarse con enfermedades psiquiátricas (ejemplo, ESQUIZOFRENIA; TRASTORNOS DEL HUMOR) o trastornos orgánicos (SÍNDROME NEUROLÉPTICO MALIGNO; ENCEFALITIS, etc.). Del DSM-IV, 4th ed, 1994; APA, Thesaurus of Psychological Index Terms.

También existe:

FANECA

viernes, 9 de abril de 2010

Estudios universitarios en Andalucía {1}

El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, presidirá hoy en Jaén la reunión del pleno del Consejo Andaluz de Universidades (CAU) en la que se aprobará el nuevo mapa de titulaciones superiores que se creará para el próximo curso 2010-2011 en cada una de las facultades de la comunidad autónoma.

martes, 16 de marzo de 2010

SEU en el No-Do {1} Matías Montero (1943)


Tras el Decreto de unificación y en los años previos a la aprobación de la Ley de Reforma de la Universidad, en 1943, el Sindicato Español Universitario -SEU- va quedar encargado de la representación sindical de los estudiantes universitarios. A partir de esa fecha se hace obligatoria la adscripción en el SEU. De este modo, una parte de los ideales y  aspiraciones de Falange sobre la enseñanza superior quedan, en teoria, garantizados por la norma legal.


Los actos del SEU en la inmediata postguerra y en medio de la II Guerra Mundial, semejan en su desarrollo la escenografía que Riefensthal venía mostrando desde Alemania. En el No-Do quedaron recogidos los que en 1943 conmemoraban la muerte Matía Montero, estudiante de Medicina de 20 años de edad, cofundador del SEU, en 1.934.  La narración del comentarista es uno de los elementos que contextualizan y describen con precisión los ideales de lo que entonces se denominó "revolución nacional-sindicalista" aplicados al mundo universitario. Hasta 1965 permaneció como la única organización con capacidad de representar a los estudiantes. Ese año el quedó sustituido por una Comisaría para el SEU, encargada de finiquitar el proceso de relevo por asociaciones profesionales. Habían transcurrido dos décadas desde el final de la IIª Guerra Mundial.

Notas de trabajo (JL. Rubio Mayoral /10)

viernes, 12 de marzo de 2010

Apertura de las I Jornadas de Recuperación de la memoria histórica de la Universidad


El Rector de la Universidad de Sevilla, Joaquín Luque, inauguró hoy  las I Jornadas de Recuperación de la Memoria Histórica, que se celebran hasta el próximo 11 de marzo y con las que se pretende la reparación moral de profesores, trabajadores y estudiantes victimas del franquismo.

SEVILLA, 9/3/2010 (EUROPA PRESS)

Coordinadas por el Catedrático de Historia Contemporánea Leandro Álvarez Rey, este ciclo de conferencias cuenta con la presencia de prestigiosos expertos e investigadores de las Universidades de Sevilla, Salamanca, Almería y la Nacional Autónoma de México.


viernes, 22 de enero de 2010

Financiación de la Universidad. Líneas de cambio. Rentas y ayudas al estudio

Los rasgos de un nuevo sistema de financiación comienzan a aparecer en diferentes medios.  La creación de una neuva estructura en el sistema de becas parece un eje prioritario.  A nivel de ingresos, partirá de cuatro niveles de de renta: baja, media-baja, media y media-alta, todos ellos, con derecho a la exención del pago de matricula y a optar a la concesión de un nuevo tipo de becas de movilidad destinadas a dar racionalidad y contener los gastos de una oferta sobredimensionada en determinadas titulaciones en relación a la demanda real.

Parece una idea eficaz y coherente con la necesidad de reordenar la oferta, de manera que las carreras con menos demanda se concentren sólo en algunas Facultades. La beca de movilidad  será necesaria para aquellos candidatos que cumpliendo con los requisitos para su obtención,  deseen cursar una estudios alejados de su lugar de residencia, tras la oportuna reordenación de Facultades y títulaciones que se encuentran a la base de este modelo. La idea será que nadie se quede sin estudiar la carrera deseada por falta de medios.

La propuesta para el nuevo sistema de becas y ayudas universitarias establece cuatro niveles de renta con las siguientes prestaciones.
- Renta baja, hasta 13.557 euros anuales para familias de cuatro miembros. Recibirán una beca-salario de unos 6.200 euros. No pagarán la matrícula y podrían pedir también beca de movilidad.
- Renta media-baja, hasta 30.287 euros. No pagarán matrícula y podrán pedir también beca de movilidad. Tendrán derecho a la beca general: hasta unos 1.400 euros para transporte o material.
- Renta media, hasta 36.421 euros. No pagarán la matrícula y podrían pedir también beca de movilidad.
- Renta media-alta, hasta 38.831 euros por familia. Podrían pedir la exención de matrícula y, en los dos últimos cursos de la carrera, un préstamo-renta.

Las rentas más bajas tendrían, además, derecho a becas-salario (ahora son 6.250 euros y se pretende llegar a los 6.500 o 7.000 en 2015), para compensar que alumno estudie en lugar de estar trabajando.  Claro que esto del coste de oportunidad parece coherente,  para aqullos casos excepcionales que contemplen la necesidad de percepción de unos ingresos mínimos atribuibles a  la persona que decide prolongar sus estudios más allá de los niveles obligatorios. Las medias-bajas tendrán las becas generales, pensadas para estudiantes que tienen recursos para mantenerse, pero necesitan un extra para dedicarse plenamente al estudio. Los estudiantes con rentas medias-altas sólo podrán pedir ayuda de movilidad si la carrera que quieren no se ofrece en un campus cercano a su casa. Además, podrán pedir un préstamo-renta (sin intereses, similares a los que ya se pueden pedir para el máster) durante los dos últimos cursos del grado (titulación adaptada a Bolonia que ha sustituido a diplomaturas y licenciaturas). Sin embargo, dentro de las iniciativas para incentivar los buenos resultados, estos préstamos se podrán transformar en beca si el alumno termina la carrera a tiempo y con buenas notas.
 
Otro de los grandes problemas de la universidad española es una alta tasa de abandono y que se tarda mucho en terminar la carrera (cuatro de cada cinco alumnos necesitan más tiempo del establecido, según el informe CyD de 2008). Así, se prevé que los becarios que aprueben todo curso por curso y tengan buenas notas verán reconocido su esfuerzo con un plus. Cierto que siempre ha existido un deseo de reconocer a los mejores y premiar el esfuerzo, aunque en otros momentos  el mantenimiento de una beca que no daba para mucho era en mejor de todos, porque no había otro. Las becas se entidnde que se mantienen con criterios muy parecidos a los del grado en el ciclo superior, el Máster.

También se prevé que los que suspendan paguen más.  De ese modo,  el precio de la segunda matrícula se irá incrementando de manera progresiva para llegar en el curso 2015-2016 hasta el 50% del coste real de los estudios (ahora se paga el 10%) y hasta el 100% para la tercera matrícula.  Criterios que no serán los mismos para los estudiantes que hagan compatible trabajo y estudio. Menos mal.

RM/10
Cfr.  El País, Madrid, 20/01/10