Fueron muchos los niños que resultaron heridos a lo largo de la contienda, por lo que tuvieron que ser atendidos y, en muchos casos, hospitalizados. La atención médica, clínica y asistencial a la infancia durante la guerra civil española se produjo en los dos bandos en conflicto. Las personas que trabajaron para paliar las consecuencias de la guerra, en la infancia, no sólo a nivel físico, sino también emocional y educativo, dependían de diferentes organizaciones e instituciones.
Con independencia de su origen u orientación política, fue gracias a los cuidados que recibieron por parte de los médicos y enfermeras, por lo que muchos pudieron sobrevivir al conflicto. En ningún momento, ninguno de los dos bandos se olvidó de la necesidad de juego y ocio que necesitaban. Queda constancia de la serie de imágenes captadas por Centelles en uno de los Hospitales de Barcelona, donde se organizaban espectáculos y teatros, para que también pudiesen disfrutar y fuesen capaces de recuperar la alegría. Además parece necesaria una revisión de la situación generada en los hospitales, asilos y centros regentados por religiosos en la zona republicana, tras el estallido del conflicto, debido a la violencia anticlerical.
Queda constancia de la atención prestada, entre otros, en el hospital de Labaca, en La Coruña, en el que se atendía a la infancia y que fue utilizado como Hospital de Guerra. En este hospital, como en tantos otros, se acogieron niños víctimas de las bombas y de otras muchas heridas. También en el Hospital de la Malvarrosa, en el que siempre se tuvo presente que era a niños a quienes se atendía y a las necesidades que, debido a su edad, presentaban. Aún queda mucho por investigar en este campo. Cuando la intolerancia política condujo al asesinato o al alejamiento de los religiosos que regentaban hospitales, asilos y otras instituciones caritativas, surgieron iniciativas civiles impulsadas por distintas organizaciones sindicales y políticas que asumieron una parte de estas responsabilidades. Es un tema del que no se ha investigado mucho y sobre el que sería preciso estudiar sus consecuencias sociales. [Rubio, JL. & Durán, A. (2016). Revolución, utopía y educación. La atención a la infancia durante la guerra civil española (1936-1939). (En prensa); (2014). ]
Existen diferentes imágenes de niños heridos durante los combates. Entre ellas la fotografía de Robert Capa que corresponde a un rollo dedicado a captar las imágenes de los heridos y refugiados que abandonaron la ciudad de Teruel, y debieron realizarse a finales de febrero de 1937. Esta imagen fue publicada por Schweizer Illustrierte Zeitung, el 12 de enero de 1938 y por la revista Life el 24 de enero de ese mismo año.
A finales de diciembre de 1937 Robert Capa encuadra varias veces a una pareja de niños, uno de los cuales se encuentra herido en la mejilla, se hallan sentados contra una pared de piedra y mortero.